Dos fieras hambrientas olvidaron que tenían nombre y procedencia. Se buscaban en el otro, como si con sentirse ellos mismos no fuera suficiente y por fin pudieran verse con claridad.
¿Qué se busca con tanta ansiedad, por qué arder con semejante desesperación?
Todos los impulsos y deseos sin conocer nunca el verdadero objetivo, el imán que mueve nuestros pasos.
¿Depende del narcisismo de cada persona que la meta a alcanzar no sea nada más que uno mismo? ¿Dejamos atrás nuestra enajenación transitoria cuando el cambio se produce en nosotros y no se refleja en el espejo (nuestro amor)?
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