Todas las noches me coso con los mismos hilos, son los que mejor resisten las tensiones. Cada noche me repaso y busco las brechas, indago en mis marcas.
Siempre me veo queriendo escapar de nuevo, escurriéndome en el tiempo mientras atravieso la piel y la carne.
Día tras día me lanzo decidida y vuelvo a casa herida y magullada. Pero tengo estas agujas y los hilos de toda la vida, y con ellos me contengo; me atrapo en la piel para que no se desborde el calor, no quiero perder mi mejor Yo a través del cuerpo.
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